«El ritmo es mi derecho de nacimiento. Soy el tambor de mi corazón. Estoy conectad@ al ritmo del universo. El tambor es mi lienzo creativo. El tambor es mi aliado curativo. El latido del tambor me llama a casa».

Así comenzaba Christine Stevens la invitación lingüística que acompañaba a una meditación suya con tambor.

Hace cuatro años que conocí a Christine Stevens, percusionista, flautista de flauta indígena, musicoterapeuta y facilitadora de círculos de percusión en EEUU. Di con ella y con su excelente trabajo buscando referencias de otras personas que, como yo, hubieran dedicado años a buscar en el legado del tambor y su sabiduría y hubieran encontrado maneras de trabajar en círculo. ¿Qué más tenía yo para aprender? ¿Cómo podía encontrar inspiración y nuevo conocimiento? Durante muchos años busqué de grandes maestros de la percusión tradicional, pero… ¿Qué descubrimientos tenía yo aún por conocer? ¿Cuántos de ellos pudiera ser que vinieran de profesionales del círculo de percusión del ‘world percussion’?

Había conocido el trabajo de Arthur Hull cuando vino a Barcelona, que me trajo cómo hacer magníficos círculos de percusión, y pude reconocer sus grandes habilidades y maestrías en ese ámbito. Y fue precisamente buscando más referencias de Arthur Hull en la red, que encontré a Christine Stevens.

Me sorprendió gratamente su forma tan entusiasta de relacionarse con la percusión. Su capacidad de síntesis y de,  desde un formato de expresión musical sencillo y directo, desplegar todo un mundo de eficacia de la percusión al rescate de lo humano. Su maestría en dirigir y facilitar círculos profesionales y también el modo en el que había sabido inmersionar en la percusión como herramienta de sanación. Christine ha encontrado y desarrollado patrones y fórmulas rítmicas, que pone al alcance de cualquier persona no músico, para que con ellas la persona encuentre conexiones con sigo misma, con la vida, y con el espíritu.

La vida me trajo poder formarme con ella a través de formaciones online, y me sucedió que, junto al entusiasmo con la percusión que recobré al conocer los ritmos REI de Jeff Strong, lo que traía Christine, en un sentido catalizaba, en un sentido completaba y cerraba un círculo, un círculo que a mi y a mi relación con la música, lo humano y el espíritu, me daba todo el sentido.

No puedo menos que agradecerle su trabajo y reconocerla como gran maestra.

Con la palabras del inicio comenzaba, y así continuaba Christine Stevens su invitación lingüística a su meditación con tambor:

«Di esto mientras tocas suavemente el tambor, de forma regular, de manera que ‘el hacer ritmo’ no te impida recitar: «El latido de mi tambor me grita en casa. Yo soy parte del polvo del bienestar. La inspiración creativa de la natura fluye por mi tambor. El tambor me conecta con los elementos curativos de la natura. El tambor acepta cualquier cosa que necesito expresar. El tambor se lo puede coger. Es realmente verdadero. Permite que mi voz creativa hable a través suyo. El tambor es una herramienta para salir del mío hacia el coro, en el cuerpo.»

Todo el que quered afirmar ahora mismo, queréis declarar en vuestro viaje de tambor curativo, ya lo podéis hablar.

Formo parte de una tribu global de ritmos curativos. Digámoslo. Formamos parte de la tribu global del ritmo curativo. Llevamos el linaje del tambor sagrado en nuestras vidas.

El tambor profundiza mi alma, eleva mi espíritu, permite expresar mi creatividad.

Aché!!»

Me siento honrado al traducir y compartir sus inspiradoras palabras. Gracias Christine!!

 

foto: Tamir con los amigos de Senegal, Moussa i Kouyati.

 2021 ©  Tamir & Jayani. Institut de Música Primordial.